San Juan Bautista De La Salle

Buenas tardes Hermano Director y demás autoridades académicas que presiden este acto, profesores y profesoras, padres, madres, abuelitos, hermanos, demás familiares, novios, novias y amigos de los graduandos, y, finalmente, pero de manera muy especial, buenas tardes jóvenes bachilleres y bachilleras de la XXXIX PROMOCION del Instituto Politécnico La Salle, que son los protagonistas de esta noche y a quienes principalmente quiero dirigir unas breves palabras y reflexiones aprovechando la exquisita gentileza de las autoridades del Instituto de otorgarme unos cuantos minutos para ello.

Como en este momento soy el dueño del micrófono puedo y voy a decir lo que quiera y lo que me parece más importante. Por ello, y atenido a su generosidad voy contarles unas experiencias muy personales por lo cual desde ya pido sus excusas y su comprensión.  Es una historia como pata de gallina, es decir, tiene tres grandes componentes.

Mis padres, Jesús Álvarez y Clelia Arguello, murieron muy jóvenes en un accidente de tránsito hace ya casi 33 años. Fueron excelentes personas, ciudadanos y padres e hicieron muchas cosas muy buenas en su breve vida.  De todas las cosas buenas que hicieron yo quiero destacar hoy, aquí, al menor de sus hijos: A MARCELO. 

Él también murió muy joven a causa de un tumor cerebral. Hace 8 años, a la edad de 37 años. Huérfano desde los 124 y en condiciones económicas precarias, por decirlo de alguna manera, sobre todo a partir de la muerte de nuestros padres.  Pero nunca le faltó el Amor. Amor que recibió de todos, de sus amigos, de sus hermanos y, sobre todo, mientras los tuvo, de sus padres. Y Amor que dio para todos, familiares, amigos, colegas, pacientes, vecinos. Amó a todo mundo. Fue buen deportista, buen fiestero, buen noviero, hasta que se casó con Gloria, a quien amó fiel y profundamente y, sobre todo,  fue muy buen estudiante. Excelente. Se bachilleró en el Colegio  La Salle de aquí de León.  Luego se graduó de Médico en la UNAN, León. Brindó sus servicios en el HEODRA de manera puntual, ininterrumpida y gratuita durante varios años antes de que por fin lo contrataran como médico de base. Existen innumerables testimonios de sus colegas, pacientes y amigos acerca de su calidad profesional y humana.

Este joven Lasallista, Marcelo Alvarez Arguello,  vivió en el Reparto Fátima, a 2 cuadras de donde vivía y vive la familia Pérez Icaza.  Don Roberto y doña Liliana tuvieron un montón de hijos, tantos que solos ellos formaban un equipo de fútbol.  Pero el punto es que uno de ellos, Salvador, formó junto con Grace Pinell una linda familia con tres hijos maravillosos. Comunes y corrientes como la mayoría de nuestros hijos.

El 10 de marzo de 2010, siendo apenas una niña, antes de cumplir 13 años, se les fue Michelle Marie, la hermanita de en medio. Michelle era una niña lindísima. Por dentro y por fuera. Tenía un rostro y un cabello hermosísimos.  Era alegre y bromista.  Amante de la naturaleza. Sus padres y hermanos aún continúan reciclando las botellas de plástico siguiendo el ejemplo que les dejó Michelle.  Ella disfrutaba mucho su colegio en donde era muy querida por sus compañeros, compañeras y profesores y además era una extraordinaria alumna. Su sueño era ser veterinaria y ayudar a las personas a cuidar a sus mascotas y animales de trabajo. En realidad era tan generosa que gozaba entregándose a los demás en todo cuanto estuviera a su alcance. Tan así, que dos meses antes de morir dijo que si se moría ella quería donar sus órganos. Y así lo hizo. Donó 4 órganos y salvó la vida de las 4 personas recipientes.

Finalmente, la tercera pata del taburete la constituye un grupo de jóvenes que estudiamos nuestra primaria o nos bachilleramos en el año 1982 en nuestro “Colegio de La Salle tan querido” bajo las enseñanzas, reprimendas, amistad y cariño de ilustres educadores, discípulos del Señor de Reims, como el Hermano Benito, El Hermano Fernando, El Hermano Moisés, el Hermano Rodrigo, Payo Guevara, El Dr. Octavio Maglione, Chú Alvarez, mi padre, los profesores Palma, Larios, las profesoras Mendiola, Toruño, Lugo, Lorío,  y, en fin,  tantos otros a quienes ruego me disculpen por no nombrar que dejaron en nuestras mentes y corazones  una marca indeleble de los principios y valores lasallistas. De entre aquel grupo de jóvenes, y de nuevo me disculpo con quienes no menciono, debo recordar a mis entrañables compañeros y amigos, Ramiro, Alonso, Jorge, Carlos, Freddy, Ignacio, Mauricio, Xacarías, Eddy, Salvador, papá de Michelle, Heberto, Eduardo, Xavier, José René, Edgard, Guillermo, Néstor, Pablo, René, Juan Carlos, Aaron, Marlon, Martín, Julio, Toval que ya se nos adelantó, quienes junto con varios otros donantes hacen posible la existencia de la Fundación “Promoción La Salle 1982 Marcelo Alvarez Arguello”.

Constituimos hace casi una década esta Fundación con el objetivo de contribuir en la educación cristiana y de calidad de la juventud leonesa para ayudarles a hacer realidad los valores lasallistas de FE, FRATERNIDAD Y SERVICIO.  Hasta el momento (sin incluir el año 2007) hemos otorgado 26 becas parciales y 36 becas completas logrando que 19 jóvenes hayan culminado sus estudios de bachillerato.   Tal vez no es mucho. Seguramente hace falta mucho por hacer y por ofrecer.  Pero creemos que puede ser un buen semillero que pronto germinará y empezará a dar sus frutos en beneficio de su país, de sus familias y de los propios bachilleres.

Nos sentimos muy satisfechos y orgullosos del trabajo realizado por nuestros becarios. Pero queremos decirles con todo cariño que queremos que se esfuercen un poquito más. Que den todo lo mejor de ustedes mismos para poder obtener los mejores rendimientos académicos.  Por eso, para reconocer y promover la EXCELENCIA ACADÉMICA, la Fundación Marcelo Alvarez otorgará el Diploma a la Excelencia “MICHELLE MARIE PÉREZ PINELL”   al mejor alumno becario de nuestra Fundación.

Queremos que sean como Marcelo. Que vivan con alegría. Que se comprometan a fondo. Que traten de ser los mejores para servir y no para ser servidos.

Queremos que cumplan los sueños que Michelle Marie no pudo cumplir y que se esfuercen al máximo para lograrlos.  Que vivan a plenitud como ella vivió en su corta y maravillosa vida. Que sean tan generosos como ella.

Y por eso y para eso, queridos bachilleres y bachilleras,  ¡díganles a sus padres que los quieran y que los cuiden!  ¡Que su amor es muy importante!

Y ustedes, cuando llegue la oportunidad  ¡Díganle a sus hijos que los aman! ¡Que se preocupan por ellos! ¡Y ocúpense de ellos!

Así pues, cargados con las enseñanzas y valores lasallistas, armados con el amor de sus familias y protegidos por la fe en Cristo, ¡Saldrán a conquistar el mundo! ¡Dejarán estas aulas y talleres  en busca de sus metas!   ¡Tienen las herramientas para conseguirlo!

Finalmente, y para no abusar más de su tiempo, quiero agradecer a los Hermanos Cristianos y a las autoridades del IPLS su generosidad por permitirme compartir con ustedes el trabajo de la Fundación Marcelo Alvarez Arguello; y a la Lic Carolina García, sin cuyo empeño y dedicación probablemente nada de esto podría contarles.

 

¡¡MUCHAS GRACIAS!!

 En nombre de la Fundación procedo a entregar el Diploma a la Excelencia Michelle Marie Pérez Pinell  al Bachiller  Byron Alfonso Cárdenas Martínez.